EL CORAZÓN 

Bertrand & David

SOBRE BERTRAND

Bertrand, el vigneron francés que se enamoró de Soria

Bertrand se inicia en el mundo del vino en la región francesa del Loira, siguiendo la tradición familiar. En 1999 visita Soria por primera vez y encuentra una tierra con tradición vinícola, que apenas había explorado sus posibilidades, más allá de la elaboración casera de vinos. Y, sin embargo, la zona ribereña soriana albergaba los tesoros de las viñas viejas. Bertrand vislumbró que estas tierras podrían dar grandes vinos, si se trabajaban de la forma adecuada. Y así fue. Su visión se convirtió en realidad y su influencia y sus métodos se extendieron por la Ribera del Duero de Soria. Hoy es una comarca reconocida en todo el mundo por sus vinos de alta calidad. Su llegada fue una pequeña gran revolución. Supo ver, como lo hizo el poeta Antonio Machado en su etapa soriana, la virtud de unos campos castigados por un invierno duro y un clima extremo que escondían, sin embargo, un potencial extraordinario.

Tras su paso por Atauta, en 2011 crea Bodegas Antídoto, de la mano de su socio, David Hernando. 

SOBRE DAVID

David Hernando, orgulloso del patrimonio rural

Ligado a la viticultura de carácter tradicional, David intervenía en la elaboración del vino familiar desde bien pequeño.

Se formó como Ingeniero Técnico Agrícola y Enólogo. Conoció a Bertrand durante los fines de semana que pasaba en San Esteban de Gormaz. Coincidieron en una etapa profesional previa a su proyecto conjunto. En abril de 2011 inauguraban Bodegas Antídoto. 

David es, ante todo, un viticultor, uno de los principales de Antídoto, y un gran conocedor de todo el territorio de influencia de  la bodega, de sus pueblos y de sus gentes. Siente orgullo de este patrimonio rural y de la forma de trabajar que han adoptado, mano a mano con los viticultores de la zona. Donde otros verían locura a la hora de coordinar el trabajo de más de 700 parcelas, él ve un sistema complejo, pero muy especial y prácticamente único. Quizá, una forma de entender la vida.

SOBRE LOS VITICULTORES

El arraigo y el saber hacer en el trabajo de la tierra

Las personas, hombres y mujeres, que trabajan y venden las uvas a Bodegas Antídoto, forman parte de este proyecto por mérito propio. Conforman una red casi familiar en la que su aportación y su arraigo son fundamentales.  Trabajan bajo la batuta de los directores de esta singular orquesta, pero aportan los saberes de la tradición, de la tierra y del clima, un intercambio de conocimientos que solo puede enriquecer. Faenan desde el respeto al terreno y a las viñas, como lo hacían sus antepasados, con apenas mecanización. Este curioso sistema de multiparcelas, un puzle diseminado de viñedos ubicados en diferentes terrenos, obliga a una extraordinaria precisión, especialmente en el momento de la vendimia.

Los viticultores, junto con todo el personal de la Bodega, conforman el necesario factor humano de Antídoto y están detrás de su razón de ser: el arraigo a una tierra con un carácter especial, como sus propios vinos.